en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados occidentales

jueves, noviembre 27, 2014

Antecedentes histórico-filosóficos de la oligarquía (1)



Del fracaso de la filosofía en general.
La historia de la filosofía es también la historia de un fracaso, de una derrota. Este hecho forma parte de la cosa misma del pensar, en la medida en que la cuestión del ser muestra un doble carácter: su naturaleza intelectual huidiza, por una parte; su exigencia ética poco menos que heroica, por otra. Pueden establecerse analogías con la situación contemporánea, pero nos limitaremos al a trayectoria que va de la filosofía presocrática al advenimiento del cristianismo.  De la razón a la sinrazón. Del fundamento a la fe. De la lógica al absurdo.


El fracaso de la filosofía griega
La historia de la filosofía antigua ha sido caracterizada, en su etapa fundacional, como paso del mito al logos. El filósofo del logos por excelencia es Heráclito. Pero Heráclito no identifica la verdad con un ente, sino con el devenir y, por ende, con la finitud y caducidad de todas las cosas. La filosofía heraclitiana guarda una secreta armonía con la tragedia, la democracia y la búsqueda de la verdad por parte del héroe trágico. De la mano de Platón, estos planteamientos serán considerados inaceptables, como un problema en sí menesteroso de solución: retornar a la estabilidad somnífera. El fundamento tiene que ser fijo y excluir la muerte. Platón ha militado en una secta, la pitagórica, que bebe en fuentes egipcias y proclama la idea de la inmortalidad. El filósofo de los Diálogos inicia el largo proceso de transición de la filosofía a la religión (cristiana). Hay, pues, un paso del mito al logos, pero también un retorno del logos al mito.  El cristianismo es un “platonismo para el pueblo” (Nietzsche).

Cuerpo del texto:
1/ la transición de la religión pagana a la filosofía. La crisis de la religión pagana. El desarrollo social de la Grecia clásica desde la comunidad griega tradicional. Aristocracia y burguesía mercantil. Lo rural y lo urbano. Aparición de la democracia, la filosofía y la ciencia.

El surgimiento de la filosofía debe poder explicarse, en parte, como un proceso histórico, social, cultural, político y económico.

·         Social: de la aristocracia a la burguesía.

·         Político: de la monarquía a la democracia.

·         Económico: de una economía agraria a una economía mercantil.

·         Cultural: de la religión pagana y la educación épica (homérica) a la filosofía y la literatura heroico-trágica.

El fenómeno cultural entraña el contacto de la burguesía mercantil griega con diversas culturas y la relativización de la propia tradición religiosa. Este contraste cognitivo genera dudas, preguntas y el imperativo de una respuesta racional. La economía monetaria genera hábitos de cálculo, pautas de conducta racionalizadas, imperativos de objetividad de los cuales depende la propia supervivencia de la empresa económica. La filosofía es la consecuencia última de todos estos procesos en el momento en que colisionan con las creencias legitimadoras de la sociedad tradicional.
Leo Strauss: Atenas versus Jerusalén.
2/ de la filosofía presocrática al platonismo. Los presocráticos. La pregunta por el arjé (principio) cuestiona la legitimidad del poder y demanda una respuesta racional a esa cuestión. Tales de Mileto inicia un proceso en el que las preguntas valen más que las respuestas. Pero con Anaximandro (apeiron) y Heráclito no sólo importan ya los interrogantes, sino que las respuestas adquieren un sentido filosófico perenne. Para Anaximandro el ente emerge de un fondo indiferenciado y es castigado por su culpa con la muerte. Para Heráclito el devenir en cuanto tal equivale al ser. El filósofo de Éfeso identifica lo ontológico con la temporalidad misma y marca con ello la culminación del proceso de descomposición de la tradición pagana. El héroe épico y el heroe trágico no se confunden. Pero Heráclito tampoco concibe el devenir como una ausencia de fundamento, al contrario, el devenir es logos y armonía de contrarios en la lucha. La filosofía heraclitiana permite distinguir, por primera vez, entre lo óntico y lo ontológico, el ente y el ser en perfecta consonancia con el héroe trágico y la democracia que combate no sólo contra el imperio persa, sino contra Esparta. Pero ya con Platón la experiencia heroico-trágica empieza a ser vivida en términos nihilistas. No es, insistamos en ello, una respuesta, sino una especie de agujero que debe ser tapado cuanto antes. Sócrates consuma el elemento crítico de la racionalidad cuestionando los mitos de la polis y provocando su ejecución judicial. La filosofía se enfrenta a la religión pagana.
El platonismo. Para Platón la tarea del filósofo consiste en recuperar la estabilidad de la sociedad tradicional perturbada por los procesos de racionalización democráticos y culturales. Ser y devenir se oponen ahora. Las cosas finitas tienen que ser ancladas en un universo paralelo ayuno de caducidad. Lo óntico pasa a primer plano frente a lo ontológico. No sólo eso, lo ontológico se va a construir a partir de ese momento tomando como “ente ejemplar” no ya el tiempo y el movimiento heraclitianos, sino la cosa presente. Esa cosa depurada de elementos temporarios es la “idea”, y la idea por excelencia es Idea de Bien, Idea de Idea, la estabilidad misma enfrentada al tiempo en tanto que episteme (="ciencia") versus mera doxa (=apariencia) transitoria.

3/ del platonismo al cristianismo. Esta reflexión de la filosofía pone las bases para “argumentar” la respuesta que, cinco siglos después, la sociedad helenístico-romana dará a los mismos problemas existenciales que Platón pero a escala sociológica masiva. En las inmensas urbes del impero romano tardío, con un individuo que ha roto todos los lazos con las comunidades nacionales y tribales originarias, la experiencia heraclitiana de la finitud se convierte en desesperación. La vieja religión pagana ya no está en condiciones de ofrecer paliativos a las necesidades metafísicas de un individuo desarraigado, hedonista y cobarde.  El contexto social genera "demanda de sentido", pero dicha necesidad no se satisface con teorías, sino con ofertas de salvación cuyo rango filosófico y ético se encuentra muy por debajo del alcanzado por los fundadores dela filosofía y, por tanto, del propio Heráclito. El platonismo, convenientemente reelaborado por Plotino y Filón de Alejandría, permitirá que las clases medias, cultas, del imperio romano, puedan armonizar los imperativos soteriológicos de las masas urbanas con una explicación "racional" en la cual la idea platónica ha adquirido rostro y se ha convertido en un sujeto, en un ente supremo capaz de rescatar de la muerte al creyente cristiano.

El retorno de la irracionalidad 

Esta versión popular del platonismo y el cristianismo como teología confluyen en Agustín de Hipona para consumar el primer periplo de la filosofía, la pregunta por el fundamento, con una abierta renuncia a la racionalidad, un reconocimiento expreso del absurdo y la necesidad de deponer o subordinar el logos a los intereses de una legitimación del poder que las masas puedan compartir como verdad consoladora ayuna de componentes heroicos y democráticos. Serán, a la sazón, súbditos adocenados de un tirano. Contingentes de 100.000 germanos dominan poblaciones romanas de millones de habitantes. Los únicos que salen a defender a esas poblaciones son germanos que se han "pasado" al bando romano para disfrutar de las ventajas de la civilización.
Puede observarse que en Roma los procesos sociales acaecidos en la Grecia presocrática se reproducen, aunque, empero, a la inversa:

·         De la República al Imperio (monarquía absoluta).

·         De una economía mercantil a una economía agraria basada en la explotación esclavista.
·         De la burguesía republicana a una oligarquía agraria terrateniente.

·         De una cultura racional de procedencia griega al dogma religioso cristiano de procedencia judaica.

La última etapa de la historia de Roma es el abandono de las ciudades, vacías o devastadas por las invasiones bárbaras, y el retorno al campo.
Pregunta: ¿puede articularse la filosofía trágico-heroica como proyecto político sin retroceder a la etapa mítica ni decaer en una sociedad de fellahs incapaces de defenderse? ¿Qué tiene que ver todo esto con el "fascismo" y la posibilidad de una alternativa a la modernidad hedonista, el anhelo de erigir, en el solar histórico de Europa, otro modelo de modernidad?

Jaume Farrerons
Universitat Popular Virtual de la Marca Hispànica
3 de junio de 2014