en memoria de los 800.000 soldados alemanes prisioneros exterminados por los aliados occidentales

viernes, mayo 20, 2016

Alemanes. Ellos me condujeron a mí mismo. Y soy gracias a ellos, con ellos, para ellos, por ellos, quienquiera que yo sea, el nadie anónimo, la gente, que soy con todos vosotros.



Tú, camarada, que nunca nos traicionaste (uns verraten nicht)... Así recitaba una joven mujer alemana. Y el "nosotros" de su decir cantarín mienta un pueblo heroico y guerrero que, según cuenta la leyenda, existiera tal vez antaño: los alemanes. Yo me identifiqué bien tempranamente con ellos aunque no soy alemán o precisamente porque no lo soy, pero con ellos fui siempre. Porque yo fui "los otros" sólo y con el dolor, repito, con todo ese dolor del otro enajenado a manos del sedicente "bien", el nauseabundo dios judío YHWH. Los alemanes me enseñaron quiénes son esos "otros" absolutos -los "fascistas", el "mal"... - de la tan cacareada pero incumplida antropología progresista. Y ya nunca podré olvidarlo. Ellos me condujeron a mí mismo. Soy gracias a ellos, con ellos, para ellos, por ellos, quienquiera que yo sea, el nadie anónimo -la gente, los gentiles- que soy con todos vosotros cuando compartimos la verdad de la muerte y nos constituimos como "comunidad nacional".

Por la patria, el pan y la justicia. En pie trabajadores de todas las naciones frente a la oligarquía sionista.

Jaume Farrerons
Berlín, 21 de mayo de 2016

https://www.youtube.com/watch?v=vL3ANjS1o5g